A lyon in my lap
No se me ocurre otro título, aunque más bien es el primero que se me vino a la mente, en honor a José Luis Silva, que se convirtió en el asado en la casa de Claudio Morales en una verdadera memoria colectiva de nosotros. Que manera de tener buena memoria!!! Hay que puro grabarlo y subirlo en mp3. ¡Grande Cote!
El reencuentro del sábado 23 de octubre fue más que especial. Como Amelie en la película homónima, que encuentra una cajita de recuerdos de un niño en el baño de su departamento, la reunión del sábado fue encontrar algo perdido, pero que siempre había estado presente. Se abrió una caja de recuerdos y se abrió una nueva perspectiva de continuar cultivando ese tesoro. La sensación es de lo más rara, porque hasta el viernes yo tenía mi programa de correo electrónico con los mails que me han acompañado durante los últimos 10 años: la pega, los boletines de comunicaciones, una que otra revista, los amigos de la universidad, la familia, los amigos de Barcelona, en fin, como que estaba todo conocido. Y ahora, quienes formaron parte de mi vida durante tantos años, y de quienes yo también formé parte, ahora están ahí, en mi correo, con sus direcciones electrónicas, e incluso ocupando una carpeta a modo de una nueva caja -como la que nos mandó a hacer el profesor Penna en séptimo básico. Sólo que esta vez no es de recuerdos, ni de coigüe, ni para sacarnos un siete, sino que ahora es activa, dinámica y con ganas de continuar y perpetuar la amistad y camaradería que nos unió en pos de tantas batallas durante los primeros años de nuestra vida.
Un saludo a todos y un bienvenido a casa a todos los que se vayan reintegrando, como yo lo acabo de hacer hace poco.
¡Salud!
El reencuentro del sábado 23 de octubre fue más que especial. Como Amelie en la película homónima, que encuentra una cajita de recuerdos de un niño en el baño de su departamento, la reunión del sábado fue encontrar algo perdido, pero que siempre había estado presente. Se abrió una caja de recuerdos y se abrió una nueva perspectiva de continuar cultivando ese tesoro. La sensación es de lo más rara, porque hasta el viernes yo tenía mi programa de correo electrónico con los mails que me han acompañado durante los últimos 10 años: la pega, los boletines de comunicaciones, una que otra revista, los amigos de la universidad, la familia, los amigos de Barcelona, en fin, como que estaba todo conocido. Y ahora, quienes formaron parte de mi vida durante tantos años, y de quienes yo también formé parte, ahora están ahí, en mi correo, con sus direcciones electrónicas, e incluso ocupando una carpeta a modo de una nueva caja -como la que nos mandó a hacer el profesor Penna en séptimo básico. Sólo que esta vez no es de recuerdos, ni de coigüe, ni para sacarnos un siete, sino que ahora es activa, dinámica y con ganas de continuar y perpetuar la amistad y camaradería que nos unió en pos de tantas batallas durante los primeros años de nuestra vida.
Un saludo a todos y un bienvenido a casa a todos los que se vayan reintegrando, como yo lo acabo de hacer hace poco.
¡Salud!

0 Comments:
Post a Comment
<< Home